Por Axel Pi Cavallero.
Hoy, en uno de esos instantes que llegan, como siempre, por sorpresa y pueden cambiarte el día o la vida entera, he vuelto a pensar en ti, como si estuviera en un sueño despierto, en otra romántica esfera…
Allí, se nos veía bien abrigados y estábamos de pie, quietos el uno delante del otro, mirándonos después de muchos días de distancia. Te miraba, borrándolo todo (como siempre), y luego me acercaba a ti con la confianza de un amante correspondido... Y me atrevía a cogerte de la mano. Y a acariciarte los dedos...En este sueño despierto, reconociendo la mueca pizpireta de tu rostro de porcelana que tanto me gustaba, te apretaba la mano y te decía, con la voz quebrada y la puerta del alma estrecha, que ya estaba demasiado cansado de amarte como te había estado amando hasta entonces y que, al fin, creía que empezaba a olvidarte. Y entonces, le susurraba a un corazón en llamas, el mío, que aquel instante, después de tanto tiempo, no era como me lo había imaginado: liberador.
Mirándote, en esa romántica esfera, te confesaba que empezar a olvidarte era necesario, sí, pero que percibirlo era tan doloroso como perderte de nuevo, ahora en un lugar todavía más lejano y en mitad de un segundo destinado a convertirse en un Para Siempre, como el que acompaña al amor cuando nace y lo hace de verdad.
Y allí, bien abrigado, de pie ante tus ojos dormilones, soltaba tu mano y te dejaba de acariciar, mirar y descubrir, amor mío, Para Siempre.
Pintura de Nina Cavallero, inspirada en el relato de Axel.


me ha gustado mucho, que bien escrito
Publicado por: Imprenta Málaga | 21/06/10 en 20:25